Dispositivos ocultos o visibles que permiten ubicar la bicicleta en tiempo real desde una aplicación móvil, útiles frente a robos o extravíos en la vía pública.
Los modelos ocultos dentro del cuadro son más difíciles de detectar por quien intenta robar la bicicleta, aunque requieren instalación más cuidadosa.
La mayoría de los localizadores GPS urbanos incluye un chip GSM que necesita un plan de datos activo, generalmente contratado por separado.
Cuanto más seguido reporta su ubicación, menor es la autonomía de la batería; conviene ajustar el intervalo según el uso.
Los modelos con sensor de movimiento avisan al instante si la bicicleta se desplaza sin autorización, incluso estando estacionada.
Los modelos con módulo GSM requieren un chip con datos móviles, que puede tener un costo mensual según el operador. Los modelos solo Bluetooth no requieren abono pero tienen alcance limitado a pocos metros.
Sí, siempre que el dispositivo tenga cobertura GSM y batería suficiente, la ubicación se actualiza independientemente de la distancia dentro del área de cobertura del operador.
Los modelos externos con soporte se instalan sin herramientas en pocos minutos. Los modelos ocultos dentro del cuadro suelen requerir asistencia de un taller especializado.